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Internet y las redes sociales están más presentes en nuestro día a día de lo que a veces nos gustaría. Decimos esto porque, aparte de ventajas como poder comprar moda online para mujer, hay claroscuros ante los que debemos de estar prevenidos. Uno de ellos es el acoso sexual que pueden sufrir los menores, el llamado grooming.

Hoy día los adultos usamos el mundo digital para charlar con amigos, trabajar, comprar, compartir noticias…. La cuestión es que los adolescentes de hoy día son nativos digitales, nacieron cuando Internet ya estaba plenamente instalado en nuestra sociedad. Un estudio reciente de Elogia e IAB Spain revela que más de 25,5 millones de españoles utilizamos las redes sociales y que los jóvenes de 16 a 30 años son el grupo de edad más activo. Mientras que WhatsApp es la red más transversal en lo relativo a edad, YouTube, Instagram y Twitter tienen usuarios más jóvenes.

Detectar a tiempo casos de grooming

Teniendo en cuenta la tremenda importancia de lo digital en la vida de los jóvenes, es clave que conozcan los riesgos que pueden entrañar. Se trata de usar las nuevas tecnologías de forma responsable y segura para evitar peligros  como el grooming. No se trata sino de delincuentes sexuales que, amparados por identidades falsas, acosan y chantajean a quienes ellos consideran vulnerables. Los expertos en delitos cibernéticos advierten de que este tipo de acoso nunca empieza de golpe y que saber detectarlo. La última memoria de la Fiscalía General del Estado señala que el child grooming como delito informático ha aumentado un 62% en el último año. En 2017 se denunciaron 159 casos.

En Mängata queremos hacernos eco de las fases de las que hablan los expertos para poder estar alerta:

  1. Fase de contacto: el acosador selecciona a sus víctimas potenciales, examinando sus perfiles en las redes sociales y creando uno mintiendo sobre su edad e identidad para ganarse su confianza. Investiga su entorno, sus horarios, sus aficiones, sus gustos….
  2. Fase de manipulación y coacción: empezará a pedir a su víctima imágenes o vídeos de contenido sexual. Puede llegar a extorsionar, a amenazar con difundir las imágenes o, lo más grave, a chantajear al menor para quedar en persona y abusar de él o ella.

Para evitarlo es elemental que los jóvenes hagan un uso responsable de las nuevas tecnologías. No en vano, según datos de UNICEF, un 38% de los adolescentes se han citado alguna vez con un desconocido con el que han contactado a través de Internet.

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