Isabel Herrero

Tras la época de comilonas navideñas, hemos vuelto a la rutina y con ella han vuelto las prisas para todo (menos para comprar prendas de Mängata en tiendas como la de Isabel Herrero). También han vuelto las prisas para comer. Para que esto no te pase factura a nivel intestinal sigue leyendo.

Sentir molestias en el estómago tras algunas comidas, no ir al baño regularmente, notar pesadez o levantarse de la cama con sensación de saciedad son síntomas de que algo no va bien. De que nuestra salud digestiva no es tan buena como debería. La clave para mejorarla pasa por evitar una serie de hábitos como:

  • Cenar mucho y demasiado tarde.
  • Desayunar poco y mal.
  • No incluir en nuestra dieta la cantidad suficiente de frutas, verduras y legumbres.
  • Llevar una vida sedentaria.
  • Automedicarse.
  • Aguantar demasiado las ganas de ir al baño.

 

A largo plazo, todo lo anterior acabará entorpeciendo nuestro tránsito intestinal y afectando a nuestra salud digestiva. Para evitarlo, desde el blog de Mängata lanzamos esta serie de consejos:

1.- Vigila lo que comes

Para arrancar el día, un desayuno completo ha de incluir fibra, proteínas y alguna bebida. Para comer, prioriza la mayoría de los días la ensalada o los platos de verduras o legumbres. De segundo, las proteínas. La cena mejor en raciones no muy grandes y baja en grasa. Nada de cenar tarde, lo ideal es hacerlo unas dos horas antes de irnos a la cama.

2.- Bebe lo suficiente

El agua ayuda a barrer del organismo lo que debe desecharse, ablanda las heces y facilita el tránsito intestinal y la buena salud digestiva. Como mínimo, de 4 a 6 vasos de agua diarios.

3.- No te automediques

Muchos fármacos tienen un efecto astringente y tomarlos entorpece el movimiento intestinal.

4.- Huye de una vida sedentaria

Otros hábitos perjudiciales son fumar y beber alcohol. Por ejemplo, el tabaco afecta al tránsito intestinal y favorece el estreñimiento. Además, de poco servirá comer bien y beber el agua suficiente si nos pasamos el día sin movimiento, sin hacer nada de ejercicio. Basta con caminar todos los días al menos una hora. Será bueno todo ejercicio que ayude a tonificar la musculatura abdominal y el suelo pélvico. Por ejemplo, ejercicios hipopresivos o pilates. Decíamos antes que, si tienes ganas de ir al baño, no lo pospongas sin razón ya que es uno de los principales factores de riesgo para sufrir estreñimiento crónico. Habituar al cuerpo a ir al baño siempre a la misma hora es una costumbre muy saludable.

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